Fundación Piura y OSMP 1 Noviembre 2009
Posted by Víctor R. Velezmoro in Reflexiones.Tags: Piura, Análisis, Gestion cultural, comentario, OSMP - Piura
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No es una postura oficial. Es sólo mi punto de vista.
Pasadas ya varias semanas de los tristes sucesos que llevaron al Maestro Manuel Cuadros Barr a desvincularse de la Dirección Artística de la Orquesta Sinfónica Municipal de Piura, quisiera hacer un par de comentarios que, espero, puedan llevar a tomar esta situación como un caso particular de gestión de la cultura.
1. UNA GESTIÓN SALUDABLE ES AQUELLA EN LA QUE LOS INTEGRANTES DEL GRUPO GESTOR ASUMEN SU RESPONSABILIDAD. La lamentable situación de la Sinfónica – sólo mejorada y en parte restablecida a mediados de Octubre 2009 – ha dejado ver una incomprensible falta de previsión, planificación y de buen voluntad de los organismos que integran su grupo gestor (más allá de la propia Fundación Piura). No es posible, no es dable, olvidarse o enajenarse de las responsabilidades asumidas en su momento frente a este grupo de personas que conforman la orquesta. ¿Por qué? Porque hablamos de personas, no de números, ni de fichas. Entendamos, la Orquesta Sinfónica es una organización humana, un proyecto cultural pero de hondo sentido humano. Y eso debe primar sobre cualquier otra consideración. Las responsabilidades asumidas, políticas y económicas, deben ser claras y deben cumplirse como tal.
2. UN PROYECTO CULTURAL ES LABOR DE EQUIPO, NO INDIVIDUAL. Si bien es cierto que reconocemos la personalidad de un Maestro en la forma como el grupo sinfónico ejecuta una u otra melodía (ello en realidad es lo que hace tan valiosa la experiencia musical); lo cierto es que no es posible supeditar ni siquiera poner en peligro el proyecto en su conjunto por las actitudes de una persona. Los intereses son comunes, como lo son los aplausos. Las ansias de favoritismo y protagonismo en un equipo están al orden del día, pero el buen gestor logrará aminorar (sino anular) tales situaciones que ponen en verdadera tensión de conflicto, las relaciones internas de un grupo.
La gestión cultural no es cuestión de números únicamente, implica una serie de enfoques (humano el primero) que a veces, por olvido o por letargo, hemos perdido.
Gracias a Dios las aguas se han calmado y ya se ha logrado recuperar el nivel de antes.
Felicitaciones a la OSMP por ese logro! Saludos y éxitos al nuevo Maestro Director!
El arte de mi ciudad (2) 1 Agosto 2008
Posted by Víctor R. Velezmoro in Reflexiones.Tags: arte, Costumbrismo, pintura, Piura, Piuranidad, Reflexiones
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Aprovecho estas lineas de comienzo, para retomar un tópico que me interesa muchísimo y que ha sido motivo para varios trabajos míos sobre el tema: la situación de las artes plásticas en mi ciudad, Piura.
Un aspecto vital en este sentido es, con certeza, el propio planteamiento de los artístas respecto a su obra: ¿es arte de Piura o arte piurano? El problema que parece ser de palabras es, lamentablemente, de significados.
Cuando establecemos que nuestra pintura y arte son piuranos, acaso no estamos plantando las banderas de los regionalismos, como si la tierra piurana fuera diferente a lo que es el resto del Perú y por lo tanto, tiene unas formas muy propias, muy suyas… en el fondo, un estilo propio, único y diferenciador. O es, por el contrario, una muestra más del localismo – que ya nos indicara Mirko Lauer para la situación del arte en Lima antes de la llegada (y después, desde mi punto de vista) de los Indigenistas – al que tendemos las sociedades que han sido abatidas por la cotidianeidad, la rutina, la escasez de ideas y la ausencia de ideales.
El arte piurano no es distinto al trujillano, al cuzqueño o al tacneño. Es un arte, si se quiere diferenciar, enmarcado dentro de una tradición costumbrista local, donde las tradiciones propias de nuestra gente se manifiestan de una manera única que se enriquece con el maravilloso paisaje del bosque de algarrobos y arenales que configuran esta tierra.
Pero el arte, en sí, como técnica y como práctica no es diferente en sus principios, ni tampoco en su significado.´
Por ello, pienso que deberíamos detenernos más en comprender aquellas particulares o singularidades que los pintores y artistas en general de nuestra ciudad logran realizar con pinceles y otros materiales, y la manera como reflejan no sólo las tradiciones locales sino, principalmente, las expectativas, frustraciones y anhelos de nuestra sociedad.


