Reinventando imágenes 25 octubre 2008
Posted by Víctor R. Velezmoro in Reflexiones.Tags: artísta indígena, arte, Proceso creador, Reflexión, Reinvención, Sincretismo, virreinal
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En una clase de Arte Virreinal nos surge la inquietud de definir la labor del artísta indígena en la creación de objetos artísticos.
La pregunta es simple: ¿Cómo considerarlo?
La respuesta es difícil: acaso solo un mero copista, un reproductor o reelaborador de fórmulas provenientes de la Metrópolis.
El problema sin embargo creo que es más profundo. Acostumbrados a hablar de arte según parámetros renacentistas-occidentales, olvidamos aquellas otras artes o aquellos otros modelos que surgieron bajo la sombra, a la luz o en paralelo. Especialmente en el ámbito americano la reflexión sobre la creatividad inicial de los artistas indígenas deberá ser revalorada, poniendo distancia a propuestas de casi 30 ó 50 años atrás.
En esta Galera creemos que la creatividad del indígena fue un proceso que pasó por etapas bastante claras en su crecimiento artístico hacia una voluntad plena del arte: desde inicios de rechazo o total indiferencia a posturas de preselección-adaptación-asimilación de las formulaciones occidentales (españolas o europeas) de contenido cristiano, mitológico o lúdico, hasta procesos de reproducción, reelaboración manual y finalmente reinvención (formal, compositva o conceptual) de los modelos originarios.
¿Todo eso es sincretismo? Pensamos que no, que el sincretismo se quedó en lo formal-iconográfico, lo otro, la reinvención va más a profundo, a la mentalidad a la visión de mundo; a partir de un principio muy claro: la voluntad artística.
El arte de mi ciudad (2) 1 agosto 2008
Posted by Víctor R. Velezmoro in Reflexiones.Tags: arte, Costumbrismo, pintura, Piura, Piuranidad, Reflexiones
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Aprovecho estas lineas de comienzo, para retomar un tópico que me interesa muchísimo y que ha sido motivo para varios trabajos míos sobre el tema: la situación de las artes plásticas en mi ciudad, Piura.
Un aspecto vital en este sentido es, con certeza, el propio planteamiento de los artístas respecto a su obra: ¿es arte de Piura o arte piurano? El problema que parece ser de palabras es, lamentablemente, de significados.
Cuando establecemos que nuestra pintura y arte son piuranos, acaso no estamos plantando las banderas de los regionalismos, como si la tierra piurana fuera diferente a lo que es el resto del Perú y por lo tanto, tiene unas formas muy propias, muy suyas… en el fondo, un estilo propio, único y diferenciador. O es, por el contrario, una muestra más del localismo – que ya nos indicara Mirko Lauer para la situación del arte en Lima antes de la llegada (y después, desde mi punto de vista) de los Indigenistas – al que tendemos las sociedades que han sido abatidas por la cotidianeidad, la rutina, la escasez de ideas y la ausencia de ideales.
El arte piurano no es distinto al trujillano, al cuzqueño o al tacneño. Es un arte, si se quiere diferenciar, enmarcado dentro de una tradición costumbrista local, donde las tradiciones propias de nuestra gente se manifiestan de una manera única que se enriquece con el maravilloso paisaje del bosque de algarrobos y arenales que configuran esta tierra.
Pero el arte, en sí, como técnica y como práctica no es diferente en sus principios, ni tampoco en su significado.´
Por ello, pienso que deberíamos detenernos más en comprender aquellas particulares o singularidades que los pintores y artistas en general de nuestra ciudad logran realizar con pinceles y otros materiales, y la manera como reflejan no sólo las tradiciones locales sino, principalmente, las expectativas, frustraciones y anhelos de nuestra sociedad.
Los hermosos anaqueles Art Nouveau 13 junio 2008
Posted by Víctor R. Velezmoro in Uncategorized.Tags: art nouveau, arte, estilos, gaudí, Reflexión
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Es impresionante la capacidad de aquellos artistas – artesanos – industriosos que lograron llevar el arte a lo público. No contentos con desarrollar su creatividad en el ámbito doméstico, lo transportaron primero a fachadas y luego a espacios al aire libre, transformando, dando vida a lo inerte.
Recuerdo mi estadía en el Parc Güell, todo iba dentro del cause normal hasta que me topé con la estructura ambiciosamente clásica y a la vez primitiva de la terraza principal. Gaudí me enseñó a no observar el lenguaje clásico, únicamente como un estilo deliciosamente vacío y eternamente frío; por el contrario, encontré que éste se revaloraba en tanto que se concebía – conceptual y tácitamente – como una ruina. Una ruina bella, que podía sostener (¿por qué no?) una hermosa terraza de tarde de domingo y acompañarse de grutas que nos retrotrajeran a los insondables confines de lo primitivo, de los grutesco/grottesco.
El Parque Güell convertido en una enigmática sucesión de símbolos, distorsionadamente representados en la iguana que recibe a los visitantes, encierra en su interior, valiosas muestras de lo que el Art Nouveau se propuso: lograr una simbiosis entre lo orgánico y lo inerte; entre lo natural y lo artificial.



